Banca Transaccional Global

Por Allysun Fleming, Directora Ejecutiva y Directora Global de Productos: Liquidez, Comercio y Canales, Banca Transaccional Global, Scotiabank

El sector de pagos ha avanzado considerablemente en mejorar la rapidez, la transparencia y la fiabilidad de las transferencias de dinero. Hoy, las empresas esperan que los pagos lleguen rápidamente a los beneficiarios, incluyan información completa y requieran poca o ninguna intervención manual durante el proceso.

Sin embargo, cumplir esas expectativas depende de mucho más que la propia red de pagos.

Cada vez más, el resultado de un pago se determina antes de que la transacción llegue a enviarse. La calidad de las instrucciones de pago, la integridad de los datos y la eficacia de la validación inicial influyen en que el pago se procese sin contratiempos o requiera correcciones, investigaciones o intervención manual.

En Scotiabank, observamos que las organizaciones prestan cada vez más atención a que los pagos se procesen correctamente desde el primer intento. A medida que aumentan los volúmenes de pagos, los modelos de negocio se interconectan más y las operaciones financieras se automatizan, mejorar la preparación de los pagos se convierte en un factor clave para mejorar la eficacia, la resiliencia y la experiencia del cliente.

La calidad de los pagos comienza desde el origen

Cuando un pago falla o requiere correcciones, pocas veces la causa principal es la infraestructura de pagos.

Con mayor frecuencia, las demoras se deben a información incompleta del beneficiario, inconsistencias de formato, datos de cuenta incorrectos o información faltante por parte del remitente.

Aunque por separado estos problemas puedan parecer menores, generan fricción operativa a lo largo de todo el ciclo de vida del pago.

Para los equipos de tesorería, las excepciones de los pagos pueden retrasar la conciliación, generar investigaciones adicionales y aumentar la carga administrativa. En el caso de las instituciones financieras, incrementan el procesamiento manual y los costos operacionales. Para los proveedores y clientes, puede haber demoras en el acceso a los fondos y generar incertidumbre innecesaria.

Reducir estas excepciones comienza por mejorar la calidad de la información de los pagos y validar los datos clave desde el principio, antes de que las transacciones ingresen al sistema.

Mejores datos producen mejores resultados

Uno de los avances más importantes que está transformando los pagos es la capacidad del sector para intercambiar información más completa y estructurada.

La transición a la norma ISO 20022 permite que las instituciones financieras y las empresas accedan a datos de pago de mayor calidad, que favorecen una mayor automatización y mejoran el procesamiento directo.¹ Contar con información de pago más completa también facilita validar las transacciones, simplificar la conciliación y resolver los problemas cuando se presentan.

Para las organizaciones que gestionan grandes volúmenes de pagos, estos avances aportan beneficios que van mucho más allá de la eficiencia operacional.

Los datos de mayor calidad ayudan a reducir las excepciones, mejoran la visibilidad del estado de los pagos y permiten que los equipos de tesorería dediquen menos tiempo a resolver problemas y más tiempo a apoyar otras prioridades del negocio. En un entorno de pagos electrónicos, son los datos quienes, en última instancia, desencadenan el movimiento del dinero, por lo que su calidad e integridad son fundamentales para el resultado.

A medida que los pagos se digitalizan y se interconectan más, los datos pasan de ser un requisito operacional a convertirse en un activo estratégico.

Una validación más inteligente mejora cada pago

Las organizaciones también están replanteando el momento en que se valida un pago. En lugar de detectar problemas después de que un pago ha ingresado a la red, muchas instituciones están invirtiendo en una validación más temprana mediante la verificación de cuentas, servicios de tipo Confirmación del Beneficiario, formatos de pago estandarizados y controles automatizados de calidad de los datos. Iniciativas del sector como la Confirmación del Beneficiario y los servicios de validación de cuentas reflejan un cambio más amplio hacia la prevención de errores antes de que ocurran.²

La inteligencia artificial y la analítica avanzada están comenzando a reforzar aún más estas capacidades, al ayudar a detectar anomalías e inconsistencias que, de otro modo, podrían pasar inadvertidas. Las nuevas tecnologías también pueden permitir que las partes confirmen o validen información en todo el ecosistema de pagos sin exponer los datos confidenciales subyacentes, lo que contribuye a abordar los desafíos de privacidad e intercambio de datos asociados con una validación inicial más sólida.

El resultado es una experiencia más uniforme para los clientes y menos excepciones a lo largo del ciclo de vida del pago.

La excelencia operacional fortalece las relaciones con los clientes

Para los clientes, el desempeño de los pagos se mide por sus resultados.

Los pagos que se liquidan a tiempo, llegan con información de remesas completa y no requieren seguimiento generan confianza tanto en el proceso de pago como en la institución financiera que lo respalda.

La excelencia operacional también genera valor cuantificable para el negocio. Reducir las excepciones agiliza la aplicación de pagos, mejora la conciliación, disminuye los costos de procesamiento y permite que los equipos de tesorería se concentren en actividades de mayor valor en lugar de resolver problemas de los pagos.

A medida que las empresas continúen automatizando sus procesos de cuentas por pagar y por cobrar, la ejecución confiable de los pagos tendrá cada vez más importancia en la experiencia integral del cliente.

En el futuro

Así como los ecosistemas de pagos seguirán evolucionando, también aumentarán las expectativas de rapidez, precisión y transparencia.

Las organizaciones que inviertan en una preparación más sólida de los pagos, datos más completos y una validación más inteligente estarán mejor posicionadas para reducir la fricción operativa y lograr resultados más uniformes.

La próxima etapa de la modernización de los pagos no se definirá únicamente por la rapidez, sino también por la certeza: la confianza de que un pago contiene la información correcta, se ha validado debidamente y puede fluir por el ecosistema con una intervención mínima.