Por Ernesto Pittaluga, Director Ejecutivo y Jefe Global de Ventas, Banca Transaccional Global
Las empresas mineras operan en algunas de las cadenas de valor más complejas de la economía global, tanto desde el punto de vista geográfico como operativo. Todos los días, el capital, los equipos y los materiales se desplazan entre múltiples jurisdicciones, monedas y marcos regulatorios. No obstante, en muchas organizaciones, los sistemas financieros que respaldan estas operaciones siguen basándose en estructuras por país, o incluso por operación individual, que ya no reflejan la realidad actual del negocio. Esa falta de alineación ya está teniendo un impacto los costos, control y agilidad para la toma de decisiones
Las empresas mineras deben hacer frente al aumento de los costos, la volatilidad de las divisas, los riesgos geopolíticos y las crecientes necesidades de capital asociadas a la transición energética. Sin embargo, en muchas organizaciones, las operaciones de tesorería aún se apoyan en estructuras heredadas que pueden limitar la agilidad, la visibilidad y el control necesarios para operar a esa escala. Aunque la productividad y la resiliencia ocupan un lugar central en el debate dentro del sector, aún persiste una limitación clave: cómo se gestiona y se mueve el efectivo a través de las fronteras. No se trata principalmente de una limitación tecnológica. Se trata de un desafío estructural, y tiene solución.
La fragmentación es el riesgo silencioso del que nadie se hace responsable
La mayoría de las grandes empresas mineras no diseñaron modelos de tesorería fragmentados, sino que los heredaron. Décadas de crecimiento impulsado por fusiones y adquisiciones dieron lugar a una compleja red de cuentas bancarias locales, sistemas ERP desconectados, procesos manuales y controles no uniformes. Hoy, se espera que los equipos de tesorería consoliden la liquidez y gestionen los riesgos, a menudo sin contar con visibilidad en tiempo real de ninguno de los dos.
Elizabeth Daponte, Directora General de Minería y Metales Globales de Scotiabank, señaló cómo la consolidación está transformando el sector:
“Tras la cautela que marcó el periodo posterior a la pandemia, la consolidación está adquiriendo un nuevo impulso a medida que avanza la transición energética global. Los productores están concentrando su atención en el cobre, el litio y el níquel para asegurar el suministro a largo plazo necesario para la eliminación de las emisiones de carbono. En lugar de apostar por exploraciones de alto riesgo, los líderes del sector están optando por activos probados y en etapas avanzadas de desarrollo, una respuesta estratégica al aumento de los costos y a los largos plazos para la obtención de permisos. En última instancia, se trata de gestionar el riesgo y generar valor sostenible”.
Estas operaciones también generan una carga operativa inmediata. Las sinergias esperadas de la integración pueden tardar años en concretarse. Mientras tanto, la liquidez permanece inmovilizada en cuentas locales, aun cuando los costos de financiamiento aumentan en otras partes de la organización. Los pagos se retrasan debido a sistemas heredados, y los equipos de cumplimiento y auditoría se ven obligados a reconstruir las transacciones una vez que ya han ocurrido.
Alok Mallik, Director de Gestión de Tesorería para el sector minero en Scotiabank, lo explica de la siguiente manera:
“El mayor desafío en las fusiones y adquisiciones mineras internacionales surge desde el primer día y consiste en la deuda tecnológica y de procesos. La integración de los sistemas ERP no consiste simplemente en cambiar de software, sino que implica replantear la lógica del negocio, los estándares de datos y los controles. Las taxonomías heredadas para reservas, mantenimiento o gestión de proveedores rara vez se ajustan a los estándares globales de la empresa matriz. A esto se suma el desafío de conectar los sistemas ERP con múltiples entidades bancarias en distintos países, cada una con sus propias reglas y requisitos de conectividad, lo que da como resultado que la visibilidad financiera puede verse comprometida rápidamente, retrasando precisamente las sinergias que se busca generar”.
En el entorno actual, esta fragmentación ya no es simplemente una fuente de ineficiencias sino que representa un riesgo estratégico.
Los pagos se aceleran, pero la mentalidad sigue rezagada
Los sistemas de pago se están modernizando a gran velocidad en todo el continente americano. Los sistemas Pix, en Brasil, y SPEI, en México, ya han transformado las expectativas en torno a la velocidad y la disponibilidad de los pagos. Se espera que el sistema Real-Time Rail de Canadá genere un impacto similar al habilitar pagos instantáneos, con datos más completos y disponible las 24 horas del día.
Como señaló John Hunter, Director General y Jefe Global de Productos de Administración de Efectivo en Scotiabank: “Los pagos en tiempo real no se tratan solo de ser más veloces, sino de habilitar datos más ricos y mejores resultados para las empresas y personas”.
“La verdadera ventaja no radica únicamente en la rapidez de los pagos, sino en la capacidad de las organizaciones para aprovechar los datos, aumentar la visibilidad, fundamentar mejor sus decisiones y responder con mayor eficacia.
Sin embargo, contar con sistemas de pago más rápidos es un aspecto que no moderniza por sí solo la función de tesorería.
Sin sistemas ERP integrados, datos estandarizados y estándares de mensajería modernos como ISO 20022, los pagos en tiempo real simplemente aceleran el movimiento del dinero dentro de estructuras fragmentadas. La velocidad sin visibilidad no fortalece el control, al contrario, amplifica el riesgo.
Cuando estas capacidades se integran adecuadamente, las organizaciones pueden acelerar los pagos con proveedores, optimizar la gestión de la nómina en operaciones remotas, mejorar la eficiencia del capital de trabajo y reducir las sorpresas a nivel operacional.
La visibilidad es actualmente un requisito de supervivencia
A medida que los ecosistemas financieros están cada vez más interconectados, también aumentan las exigencias en materia de gobierno y transparencia. Los organismos reguladores, inversionistas y consejos de administración demandan respuestas más claras y fundamentadas a preguntas esenciales: dónde se movieron los fondos, con qué propósito y bajo la autoridad de quién.
Los flujos de pago estandarizados y con datos enriquecidos permiten crear una trazabilidad uniforme entre jurisdicciones. Como resultado, los equipos de tesorería y auditoría disponen de información más oportuna, los controles se fortalecen y el cumplimiento adopta un enfoque preventivo en lugar de reactivo. Asimismo, los informes sobre sostenibilidad y el impacto en las partes interesadas se vuelven más medibles, uniformes y útiles para la toma de decisiones, dejando de ser simples declaraciones de intención.
En un sector como la minería, donde el riesgo operacional ya es elevado, la falta de visibilidad financiera constituye una exposición innecesaria.
Pensar en corredores, no en países
Las principales empresas mineras están dejando atrás los modelos de tesorería descentralizados para adoptar estructuras de tesorería integradas a lo largo de todo el corredor, que centralizan la visibilidad y la liquidez sin perder la capacidad de ejecución local cuando esta es necesaria.
Este enfoque responde mejor a la realidad operativa del sector. Las cadenas de suministro, los flujos de capital y las exposiciones al riesgo trascienden las fronteras nacionales y se extienden a lo largo de regiones enteras. Los marcos de tesorería basados en corredores ayudan a reducir fricciones, fortalecer el control y optimizar la asignación de capital en toda América.
La tecnología ya hace posible esta transformación. Las API, los pagos en tiempo real, la analítica predictiva y el aprendizaje automático están reduciendo la intervención manual y mejorando la precisión de los procesos de conciliación. Cada vez más, el activo más valioso que gestionan los equipos de tesorería no es el efectivo, sino los datos.
La próxima ventaja competitiva del sector
La minería lleva décadas demostrando su capacidad para generar valor a partir de recursos distribuidos en múltiples jurisdicciones. La próxima oportunidad consiste en liberar valor mediante una gestión financiera más eficaz.
En una era marcada por la incertidumbre regulatoria, la volatilidad cambiaria y la presión sobre el capital, la tesorería ha dejado de ser una función de apoyo. Hoy es una capacidad estratégica que protege los balances, impulsa el crecimiento y ayuda a las organizaciones a responder con resiliencia cuando cambian las condiciones del mercado.
La próxima frontera para el sector no está bajo tierra. Está en la conexión entre corredores, plataformas y procesos de toma de decisiones.
Es momento de dejar de pensar en países y comenzar a pensar en corredores. Comience a pensar en corredores. Descubra cómo Scotiabank ayuda a los líderes mineros a construir operaciones financieras conectadas y resilientes en las Américas.