Por Julio Perez-Camacho, Vicepresidente Sénior, Operaciones, Banca Transaccional Global, Scotiabank
Los pagos en tiempo real se están convirtiendo rápidamente en el estándar mundial. Según ACI Worldwide, se prevé que el volumen mundial de pagos en tiempo real aumente a más del doble para 2028, a medida que las empresas y los consumidores esperan cada vez más que los fondos se transfieran de inmediato y que sea más fácil visualizar sus posiciones de efectivo.¹ Al mismo tiempo, la hoja de ruta del G20 para mejorar los pagos transfronterizos sigue impulsando los esfuerzos del sector por aumentar la velocidad, la transparencia y la accesibilidad en las redes de pagos mundiales.²
Sin embargo, hay otra tendencia que avanza con la misma rapidez.
Los ciberdelincuentes actúan con mayor rapidez y sofisticación, y recurren cada vez más a la inteligencia artificial El informe Cost of a Data Breach (El costo de las filtraciones de datos) de IBM sigue situando a los servicios financieros entre los sectores con los costos más elevados por estas filtraciones, mientras que el Foro Económico Mundial ha identificado los delitos cibernéticos potenciados por IA como uno de los riesgos de más rápido crecimiento para las organizaciones.³⁴
Estas tendencias paralelas plantean una pregunta fundamental para el sector de pagos: ¿Es posible agilizar los pagos sin aumentar el riesgo?
En Scotiabank, esta pregunta surge cada vez con más frecuencia en nuestras conversaciones con los clientes. Las empresas buscan la velocidad y eficiencia que ofrecen los sistemas de pagos modernos, pero también esperan que cada transacción sea segura. Esto brinda al sector la oportunidad de replantear la forma en que se integra la seguridad en los ecosistemas de pagos modernos, para que los pagos sean más rápidos y, a la vez, más resilientes.
Los pagos más rápidos exigen un enfoque distinto ante el riesgo
Durante años, los controles de pagos tuvieron el tiempo a su favor. Las instituciones financieras disponían de horas, y en ocasiones, días, para investigar actividades sospechosas antes de que se liquidaran los fondos. Sin embargo, a medida que los plazos de pago pasan de días a minutos y, cada vez más, a segundos, ese modelo operacional deja de reflejar la manera en que el dinero circula por el mundo.
Las empresas también adoptan cada vez más los pagos inmediatos para optimizar la gestión de la liquidez y respaldar operaciones transfronterizas cada vez más complejas. El reto actual del sector es asegurar que las evaluaciones de riesgo mantengan el ritmo.
En lugar de añadir dificultades a cada transacción, las instituciones financieras están adoptando enfoques cada vez más precisos para identificar el pequeño porcentaje de pagos que requiere una revisión adicional, mientras permiten que las transacciones legítimas se procesen de forma fluida y segura.
Una conciliación sólida sigue siendo una línea de defensa clave, pues detectar anomalías de forma temprana permite responder con mayor rapidez y eficacia. En un entorno de pagos cada vez más inmediato, las capacidades de detección y respuesta deben avanzar a la misma velocidad que las transacciones.
Generar confianza sin crear dificultades
A medida que los ecosistemas de pagos están más interconectados, la confianza se convierte en una parte esencial de la infraestructura. Los modelos de seguridad tradicionales solían basarse en reglas estáticas o en una autenticación única. El entorno actual exige una comprensión más dinámica de la identidad y el riesgo.
Los clientes también presentan distintos niveles de sofisticación en sus controles contra el fraude y las amenazas cibernéticas. Una capacitación sólida, junto con procesos eficaces de conciliación y escalamiento, puede ayudar a las organizaciones a comprender mejor cómo se producen los fraudes, detectar con mayor rapidez las actividades sospechosas y saber a quién recurrir cuando surge un problema. Las instituciones financieras también pueden analizar en conjunto el comportamiento de los clientes, el historial de transacciones y los distintos sistemas de pago para comprender mejor la actividad esperada y detectar antes los patrones inusuales. Al implementar controles más rigurosos únicamente a las transacciones de mayor riesgo, las instituciones financieras pueden reforzar la seguridad sin sacrificar la experiencia fluida.
Cuando este enfoque se aplica correctamente, se mejora la experiencia de los clientes. Los pagos legítimos siguen su curso con interrupciones mínimas, mientras que las actividades de mayor riesgo se someten a una verificación adicional antes de liberar los fondos.
La seguridad se vuelve más inteligente, no simplemente más restrictiva.
La IA está transformando tanto las amenazas como las respuestas
La inteligencia artificial está transformando los pagos desde ambos frentes.
Los ciberdelincuentes utilizan la IA para automatizar ataques, personalizar esquemas de fraude y ampliar el alcance de las actividades maliciosas con una rapidez sin precedentes.
Sin embargo, las instituciones financieras utilizan muchas de esas mismas tecnologías para reforzar la seguridad de los pagos.
El aprendizaje automático puede detectar patrones que las reglas tradicionales podrían pasar por alto, lo que ayuda a las instituciones a identificar amenazas emergentes y tomar decisiones mejor fundamentadas en tiempo real. En lugar de reemplazar a los equipos experimentados de operaciones de pagos, la IA les permite concentrarse en las excepciones de mayor riesgo, donde el criterio humano aporta el máximo valor.
La mayor oportunidad radica en implementar la IA de manera responsable, con el respaldo de un gobierno sólido, una supervisión operacional eficaz y la confianza de los clientes
La resiliencia se construye mediante la colaboración
Ninguna organización puede reforzar por sí sola la seguridad de los pagos. Los pagos transfronterizos dependen de un ecosistema interconectado de instituciones financieras, proveedores de servicios de pago, empresas de tecnología, organismos reguladores e infraestructuras de mercado.
La resiliencia también depende de las pruebas de resistencia, los ejercicios de recuperación y la planificación de la continuidad del negocio dentro de las instituciones. Las organizaciones deben evaluar continuamente su capacidad para responder a amenazas emergentes y escenarios de interrupción antes de que se hagan realidad. A medida que este ecosistema se vuelve más conectado, la colaboración cobra cada vez más importancia.
Organizaciones como Swift, el Consejo de Estabilidad Financiera y los bancos centrales de todo el mundo siguen destacando la importancia de contar con estándares comunes, compartir información y coordinar la resiliencia de los sistemas de pagos.²
La misma colaboración sectorial que ha acelerado la modernización de los pagos también será esencial para reforzar su seguridad.
Perspectivas futuras
Durante años, el sector de pagos se ha dedicado a lograr que el movimiento de fondos sea más rápido, transparente y eficaz. El siguiente paso es garantizar que la seguridad evolucione con la misma rapidez. El éxito dependerá de crear ecosistemas de pagos que evalúen continuamente el riesgo, generen confianza mediante mecanismos de verificación de identidad más sólidos y aprovechen tecnologías como la IA para tomar mejores decisiones en tiempo real.
Igualmente importante será la capacidad del sector para colaborar entre instituciones y jurisdicciones a fin de hacer frente a amenazas que ninguna organización puede resolver por sí sola.
Las instituciones que generen mayor confianza serán aquellas que no solo agilicen los pagos, sino que también integren la resiliencia desde el diseño.
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